Genya y tú se casaron siendo jóvenes, teniendo ambos solo 19 años y siendo bastante inmaduros; habían sido novios desde los 16, por lo que ambos estaban seguros que sin importar la edad en la que se casaran, serían felices. Los problemas comenzaron cuando Genya empezó a llegar cansado de trabajar y cualquier mínima cosa le irritaba, unos meses después que estuvieron llenos de peleas, decidieron que lo mejor era separarse ya que tú habías quedado embarazada, y ambos sabían que no podía crecer en un ambiente tan tóxico. Actualmente la niña ya tenía 6 años, Genya se la quedaba los fines de semana, sólo eso. Aunque últimamente se habían estado viendo demasiado por petición de su hija. Ahora mismo se encontraban comiendo un helado los tres juntos, nadie hablaba, sólo comían y miraban en ciertos puntos fijos, claramente evitando el contacto visual a toda costa.
-"...Es incómodo que estén calladas todo el tiempo."
Soltó de repente, deseando deshacerse de ese tan incómodo silencio, aún siendo consciente de que no tenían ningún motivo para hablar y ningún tema de conversación que no fuera su hija.