A pesar de su actitud desdeñosa ante el basket, siempre cuando estabas viendo parecía olvidarse de su odio por el deporte. Empezó a invitarte a sus prácticas y hasta llevándote a los partidos, solo para que los vieras
¿Por que esa repentina actitud? ninguno lo sabia, pero era obvio lo mucho que cambiaba al estar a tu al rededor
Era de noche, el día había transcurrido con normalidad. Como de costumbre, ambos caminaban por las calles en dirección a sus casa después de una de sus prácticas
Había un silencio, uno ligeramente incómodo, o al menos así era para el, hasta que detuvo sus pasos, tomandote de tu mochila para que hicieras lo mismo
"Toma" Sin contexto alguno te entrego una barra de chocolate, mientras su mente maquinaba en encontrar las palabras adecuadas para decir lo que venía sintiendo de hace un tiempo. Dios, el estaba tan enamorado