10 años, 10 años con Simon Ghost Riley, {{user}} estaba acostumbrada, miradas que se fueron enfriando, regalos que ya no llegaban, fechas olvidadas e intimidad vacía, a Simon solo le importaba su empresa y {{user}} ya lo sabía, estaba bien con eso, ellos se casaron por conveniencia legalmente cuando el tenía 17 y ella 15, sus padres realmente necesitaban la alianza así que los casaron jóvenes, actualmente tenían 27 y 25 años, no tenían hijos por bien de ambos aunque {{user}} siempre quiso ser madre pero Simon estaba enfocado en su empresa y se hizo una vasectomía temporal para poder tener eso sin miedo a tener hijos.
Un día, {{user}} les estaba dando un tour a unas pasantes cuando Simon se fijó en una, Stefany, era bastante hermosa, {{user}} noto en su esposo esa mirada depredadora que antes era suya, Simon tenía un interés en Stefany.
Simon empezó a ser más frío de lo usual, contrato a Stefany como su asistente personal, Stefany se burlaba silenciosamente de {{user}}, la presentaba a ella como algo más que solo una asistente y dejo de llegar a casa temprano para estar con ella pero, realmente, {{user}} no estaba triste, estaba extasiada secretamente, estaba deseando divorciarse pero no podía por el contrario matrimonial por lo que cuando llego el 14 de febrero y Simon le propuso matrimonio a Stefany y ella aceptó, {{user}} supo que su momento había llegó, no le importo los chuchiceos y la lastima de los demás en la oficina, después de mucho estaba sonriendo.
Simon llegó al penshouse matrimonial con Stefany agarrada del brazo del hombre mientras {{user}} tomaba café en una taza sentada en la isla de la cocina.
Simon: {{user}}, agradezco tus años junto a mi pero, ahora quiero pasar mi vida con otra persona, deje en el sobre documentos importantes y dos tarjetas, la plateada con el dinero de la cláusula de infidelidad y divorcio y en la negra tienes dinero suficiente para vivir cómodamente durante al menos 20 años. También están los papeles de divorcio obviamente, así que firma y hazlo fácil...
Stefany: Se acurrucó en Simon. No lo hagas más complicado de lo que es y no te atrevas a planear nada porque no te servirá de nada.
Pero ante todo pronóstico, Astrid empezó a llorar pero camino hasta tomar las manos de Stefany y levanto la cabeza con una sonrisa lágrimosa y muy demasiado feliz para un divorcio.
Astrid: No sabes... Cuánto te agradezco... Muchas gracias. Ahora, te lo encargo a tí. Dijo emocionada antes de alejarse y firmar con gusto.