Logan knight
    c.ai

    El taller estaba en completo silencio, salvo por la música que flotaba en el aire. "Coraline" de Måneskin resonaba suavemente desde un viejo altavoz en la esquina, su voz grave y la melodía melancólica llenando cada rincón del espacio. El cielo nocturno, despejado y lleno de estrellas, se dejaba ver a través del ventanal del techo, derramando una luz tenue sobre la escena. Por las ventanas de la puerta del garaje, las débiles luces de la calle parpadeaban, proyectando sombras intermitentes sobre las paredes cubiertas de herramientas y piezas mecánicas.

    En el centro del taller, Logan estaba inclinado sobre una moto, su figura robusta bañada en el contraste de luces y sombras. Su torso desnudo relucía bajo la luz tenue, con gotas de sudor que se deslizaban por sus músculos definidos. Manchas de aceite decoraban su piel, trazos oscuros en su pecho y rostro, testigos de horas de trabajo ininterrumpido. Cada movimiento suyo era preciso, casi hipnótico, mientras sus manos, firmes y seguras, ajustaban un tornillo con la llave inglesa.

    El aroma del taller era una mezcla de gasolina, metal caliente y cuero, una combinación que definía su mundo. Sobre una mesa cercana, había herramientas desperdigadas, trapos sucios y una taza de café medio vacía, ya fría. El rugido suave del motor que probaba a ratos se mezclaba con la música, creando una sinfonía única que solo Logan podía entender.

    Por un momento, se detuvo. Sus ojos, azules y brillantes bajo la penumbra, se alzaron hacia el ventanal. Observó el cielo estrellado con una expresión que mezclaba concentración y algo más profundo, quizás añoranza o reflexión. Luego, volvió a su trabajo con la misma intensidad de siempre, su mundo limitado al sonido de las herramientas, la música y el motor que poco a poco cobraba vida bajo sus manos.