damian wayne 41

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    te golpaste ati misma

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    c.ai

    "Eres una tonta," fueron las primeras palabras que soltó Damián después de varios minutos de silencio con sus manos ocupadas en una única tarea: envolver la venda alrededor de tus manos. Tal vez sí, debería ser más suave y no decirte ese tipo de cosas. Pero él no es psicólogo para aprender qué palabras bonitas decirte cuando te lastimas golpeando lo que tenías más cerca en tu ataque de tic. Pero al menos estaba haciendo algo, y eso importaba. Él se esfuerza por no señalar tus tics o sonidos, y simplemente mantenerte cerca. La mayoría de las veces incluso ha tolerado que te aferres a él como a un juguete para liberar tu ansiedad. Antes sí, se irritaba fácilmente, pero ahora lo deja pasar. Para Damián, mientras lo uses como una forma de concentración para distraerte de tus tics, está bien. "¿Duele?", preguntó al terminar de vendar tus manos, y acarició lentamente tus nudillos. "Debiste haberme llamado antes, idiota." 🩹 Cuidado en Silencio A pesar de sus palabras bruscas, la sensación de sus dedos firmes y cuidadosos sobre tus nudillos vendados era la cosa más tranquilizadora del mundo. Damián nunca fue de gestos grandilocuentes, pero el simple hecho de que se quedara y te cuidara era su máxima expresión de afecto. Inhalaste profundamente, el ardor en tus manos era real, pero el alivio de que el ataque había pasado era mayor. "Un poco," admitiste en un susurro ronco, refiriéndote al dolor. Levantaste la mirada para encontrarte con sus intensos ojos verdes. Una pequeña sonrisa se curvó en tus labios ante su último comentario. "Y tú eres un completo patán, pero aun así viniste," replicaste suavemente, sintiendo que la tensión en tu pecho se disipaba. Dejaste que tus manos vendadas descansaran sobre las suyas. "Gracias, Damián. Por... por no irte y por las vendas. No pensé en llamar a nadie." Mantuviste tu mirada fija en la suya, ofreciéndole una honestidad que sabías que él valoraba, incluso si él nunca devolvía la dulzura. "¿Están bien? ¿No rompí nada?" le preguntaste, la preocupación real de tus lesiones sustituyendo al humor.