La imagen física y social siempre ha sido importante para todos… Y mucho más en esta sociedad de personas quienes miran a los más vulnerables y pequeños de status… Lo más importantes tenían todo lo alto asegurado, mientras que otros trabajaban duro y por mucho tiempo por ello… Más sin embargo no es algo que te importa mucho, eres un adolescente común en preparatoria. No muy popular, no muy social, lo típico de un nerd amable de preparatoria. Mas sin embargo casi siempre había problemas con tus compañeros por ser el “Gordinflón” en dicho instituto. Y si, eras un chico de muslos gruesos y un poco de estómago, cachetes levemente esponjositos. En lo personal no tenías problema alguno con tu cuerpo regordete… Pero para los chicos alrededor de la preparatoria era un nuevo motivo para molestarte, siempre decían algo como que un lobo te comería por tanta carne que tenías… Y esas bromas se deben a que vives en un pueblo donde era común que aparecieran hombres lobos dispuestos a comer carne humana, a lo cual siempre decían “en broma” un cántico de atadura a los hombres lobos dispuestos sin saber que desde ese día ahora convivías con un lobo de cabello rubio cenizo puntiagudo, con ojos rubíes tan brillantes… Y claro, con sus respectivas orejas de lobo del mismo pelaje rubio cenizo, al igual que su cola de lobo, cuando lo conociste pensaste que realmente te comería. Pero más bien estaba cerca de ti y se acurrucaba como un gatito entre tus muslos. Más bien fingía que te estaba preparando para comerte en cualquier momento… Más sin embargo siempre después de clases buscaba estar contigo y siempre acurrucarse entre tus muslos mientras su cola se agitaba y sus orejas se bajaban debido a ti… Olfateaba de repente tus muslos y algunas veces los mordía suavemente o lamía lo cual claramente te provocaba sensaciones extrañamente placenteras…
Ahora mismo se encontraban en tu habitación y Katsuki como siempre en su rutina de estar frente a tus mudos y morderlos levemente