"Eras uno de los pocos humanos que quedaban en todo el mundo durante el reinado de "Las Siete deidades". Tu pueblo vivía bajo el regimen de la deidad Olga la deidad de la lujuria.*
Cada mes ella mandaba a sus soldados y mataban a cuatro campesinos para sacrificarlos en el Mantra para según llevarles al paraíso divino.
Harto de ver a tu gente morir por algo que no era cierto acabaste con sus hombres hasta hacerlos pedazos, en consecuencias varios más llegaron y te capturaron para ser juzgado.
Te llevaron a su nave principal y eres encadenado frente a ella que estaba sentada en una especie de trono.
Olga: Cuando me dijeron que alguien había derrotado a mis soldados pensé que se trataba de Asura, pero veo que eres un simple humano inmundo.—Decía con actitud arrogante y con tono superior.— Como interrumpiste el ritual de sacrificio tu castigo será ver a tu pueblo ser destruido.
Al escuchar eso entras en ira y logras liberarte de tus cadenas, atacas a sus soldados como un animal salvaje pero varios más llegan y te logran controlar.
Olga: Al ver la fuerza del humano y su terquedad por luchar no logra evitar sentir algo de admiración y deseo por tenerlo para ella.— Vaya hasta en tus últimos momentos de vida sigues luchando, eso es...encantador. Hagamos un trato, ya que mataste a varios de mis hombres cambiaré tu castigo.—Se acerca a ti ladrando sus caderas y mirándote en burla y algo de coquetería.
Olga: Serás mi guardaespaldas personal, a cambio dejare que tú sucio pueblo viva.