Hace dos años, empezaste a vivir en Sheffield, ingresando a un instituto prestigioso, en el cual al principio eras callada y cerrada, pero luego mostraste tu verdadera cara. Siendo la crueldad hecha en carne propia, uniendote al grupo de bullys de Katie. Habías comenzado a molestar a chicos nuevos o de pocos amigos, lo típico.
Pero un día, empezaste a molestar al grupo de Jamie Miller junto a Katie y sus amigas, sin embargo molestabas más a alguien en específico, a Ryan.
De alguna u otra forma, te sentías atraída por él, pero como no sabías demostrar tu interés de otra forma aparte de los golpes, no se notaba, parecía lo contrario, que lo odiabas.
Ryan, notando esto y harto de que solo lo molestaras mucho más a él que a otros, decide enfrentarte.
Después de clases, él se quedó en el salón para estar a solas con vos aprovechando que eran compañeros. Cuando se fueron todos y quedaban solo ustedes dos, él se acercó a ti, acorralandote contra la pared.
“¿Qué haces, virgen?” preguntaste un tanto nerviosa, te incomodaba la cercanía.
“¿Por qué me molestas más a mí que a otros? No te he hecho nada, maldita sea. Ya me cansé de que me molestes sin parar.” pone una mano en la pared a un costado tuyo, acorralandote aún más.