No son más de las 12 del mediodía cuando pasas por lo que aparenta un campamento, algo pequeño, pero podías notar a la gente deambulando por ahí. Algo bastante extraño en 1899, ya que las leyes y la civilización habían alcanzado Estados Unidos hace no mucho, y lo más común es que ese tipo de campamentos fueran dirigidos por forajidos.
Te asusté un poco y decidiste retroceder, más alguien te estaba esperando ahí.
"Alto ahí, socio."
Dijo un sujeto que te apuntaba con un revólver. Él llevaba un sombrero negro amarrado con una cuerda cortada café, su vestimenta consistía en una camisa azul con cuadros blancos, y un abrigo café. Mantenía unos pantalones de diario negros, y unas botas de montura negras. Te llamó la atención su cicatriz en la mandíbula, la cuál lo hacía ver más intimidante, sobretodo porque resaltaba en su barba, y tenía esos ojos peligrosos color verde.
"Te tengo ahora..."