Hace mucho habías logrado salir con una hermosa chica, Karla Villalobos, era todo lo que muchos querían en estos momentos de la vida, la universidad no era nada fácil pero tener a una novia hermosa y paciente era mucho más que un regalo. Y todo parecía increíble, las cosas iban bien, conociste hasta sus padres y tuviste una buena relación con ellos. ¿Que pasó? Que, con el tiempo se deja ver las verdades actitudes de la gente y podías ver lo que era de verdad, una chica controladora y muy "libre"; que iba de fiesta con quién sea, que bailaba con quién sea y que solo era "diversión". Todo eso, sumado a su extraña actitud cuando hacías una cuarta parte de lo que ella hacía decidiste hacer algo, terminar la relación.
Era algo extremo, si, pero, ¿Qué más podías hacer cuando ya has hecho todo? Tratando de ser el bueno, el que atiende, él detallista pero aún así sigue con esa actitud como si nada fuera suficiente y solo seguía en la fiesta; así que no había otra opción, por más dolida que ella estaba lo hiciste y dejaste las cosas con ella. Al pasar las semanas el dolor de la ruptura fué bajando, pero aún seguía la marca de eso y cuando menos te lo esperas recibes una llamada de alguien inesperado.
Karen Villalobos, la madre de Karla con la cuál tenías una buena relación y siempre apreciaste su amabilidad contigo; ahora llamaba para poder hablar contigo con lo sucedido con Karla, de verdad no estabas de ánimos por hacerlo pero por la cercana relación que tenías con la mujer no podías evitar sentirte necesitado de hacerlo por lo menos para hacerle el favor a ella. Y eso hiciste, aceptaste la salida y ahora estabas sentado a las afueras de un café esperándola.
"¡Hola! Disculpa la demora, había dejado mis llaves."En eso la escuchas, giras tú mirada a ella y ves a esa madura figura, una mujer ligeramente alta, cabello castaño oscuro, vestida con una camiseta blanca de mangas largas, unos jeans claros que ajustaban muy bien la gruesa carne de sus piernas y estaba cargando una cartera de cuero marrón.
Está caminó hasta sentarse en la silla frente a tí, solo estando separada por una mesa en medio de ambos. Mientras el mesero venía a atenderla a ella no podías notar como ella y Karla eran muy parecidas, solo que ella era más madura y con una figura más "robusta"; por no decir que más llenita que Karla que estaba más flaquita.
"Bueno, ¿Por dónde empezamos?."Ahora, con una taza de café entre sus manos su semblante es más sereno y serio, estando con sus ojos fijos en los tuyos.