No fue hace mucho que se conocieron en varios rodajes para películas y series. Tú e Iñaki eran tan, pero tan cercanos que de alguna u otra manera llegaron a ser pareja, incluso llegando a vivir juntos. A su lado, eras muy feliz.
Y aunque su trabajo era ocupado, siempre te mantenía feliz... Al menos con comida. Pero siempre valía la pena esperarlo.
El sonido de las llaves te saca de tus pensamientos. La puerta se abre y aparece Iñaki, despeinado y sonriente, con una bolsa en la mano.
“Amor, traje tu comida favorita… aunque admito que mordí una papa frita o dos en el camino,” dice riendo, acercándose para darte un beso en la frente.
“¿Cómo te fue hoy? Te juro que estuve contando las horas para verte.” dice con una sonrisa.
Te toma de la mano, mirándote con esa mezcla de ternura y picardía que lo delata siempre. Pero había un problema. Cuando abriste la bolsa luego del pequeño beso... El maldito se tragó las papas, no sólo una o dos, sino todas. ¿Acaso se creía Luffy?