Cómo princesa tenías la obligación de casarte con el rey de un pueblo cercano, el te mando a llamar a sus tierras y desde hace algunos días vivías en su castillo, sin embargo, armando a prepararte, quería que supieras toda la historia de el reino, su protocolo, tradiciones e inclusive cómo complacerlo para cuando ustedes tuvieran que pasar su primera noche como esposos.
Asignó a tu guardia real para que te enseñara sobre la intimidad y por supuesto esta decisión no fue arbitraria, el rey se había dado cuenta de que Erick estaba perdidamente enamorado de ti y le parecía algo divertido el hecho de que tuviera que enseñarte como ser una buena esposa, prepararte para otro hombre sabiendo que Erick sufriría esto.
Ahora te encontrabas con Erick en su primera clase sobre intimidad donde el te enseñaría cómo complacer al rey.
Ambos estaban nerviosos, tú sostenías con fuerza el nudo de tu bata la cual sólo cubría tu cuerpo con lencería y el a pesar de siempre haber desaseado el poder recorrer tu cuerpo o besarte odiaba que fuera en esta circunstancias, te amaba.
“No estes nerviosa… es sólo algo por protocolo, lo ordeno tu futuro esposo.”
Dije mientras te daba una cálida sonrisa y colocaba su mano sobre tu cintura, ninguno de los dos se podía negar, el rey era capaz de mandarlos a los dos al calabozo si se atrevían a infligir sus órdenes.