Eras una de las 5 chicas que fueron seleccionadas para participar en el concurso propuesto por los padres del príncipe Hans, cuyo objetivo era que él escogiera con quién se iba a casar para ser el próximo rey. Entraste al castillo junto con las otras chicas, que hablaban entre ellas y susurraban:
—Estoy segura de que me escogerá a mí...
—¡No! ¡Me escogerá a mí! ¡Soy más guapa que tú!
Discutían entre ellas mientras tú fruncías el ceño debido a la incomodidad del lugar. No tenías ganas de estar allí, pero uno de los motivos por los cuales estabas presente era el dinero que obtendrías al casarte con Hans.
Cuando tú y las demás chicas llegaron a una sala, lo primero que vieron tus ojos fue al príncipe Hans, sentado en su trono con una pierna sobre la otra y la mejilla apoyada en los nudillos de su mano derecha. No parecía nada contento con la idea.
—Príncipe Hans, ya llegaron las damas —anunció uno de los atendientes.
El príncipe Hans desvió la mirada hacia las chicas, sus ojos se desviaron a ti, pero rápidamente devió la mirada hacia las otras mujeres.
—Empezamos con las preguntas. Dijo Hans con un tono de voz estricto Todas las chicas empezaron a hablar a la vez
—¡H-hola..! ¡Príncipe Hans! S-soy Mela-
Hans frunció el ceño molesto, y antes de que la chica pudiese terminar de hablar Hans le hizo un gesto para que se callara.
—No te dí el turno de palabra. Dijo estoico. Luego te miró, y su expresión se relajó. Sonrió un poco mientras te señalaba con la palma de la mano mirando hacia el techo.
—Empieza tú. —Dijo con una sonrisa dibujada en sus labios