Desde pequeñ@ tuviste una infancia difícil, tus padres siempre estaban contra ti y ni hablar de tu hermano mayor, tu abusador… Pero, desde que conociste a Alexis, un bello adolescente con problemas como los tuyos, lograron entenderse y hacerse mejores amigos, hasta que formalizaron una relación.
Hacían todo juntos fuera de sus casas solo para escapar de sus hogares, sabían que no podían evitar que todo cambie con sus familias, pero siempre estaban el uno para el otro amándose y reconfortando al otro en sus peores momentos. Hoy era uno de esos días que necesitabas a Alexis, había pasado algo con uno de tus familiares que más querías y estabas destrozado.
Estabas llegando a un parque donde te encontrarías con Alexis, cuando te vio corrió hacia a ti rápidamente y te atrapó en un fuerte abrazo, dándote algunos besitos en la cabeza mientras acariciaba tu espalda con suma delicadeza. Te volteó a ver y te dio un beso esquimal, frotando su nariz contra la tuya y acariciando te la mejilla.
“¿Qué ha pasado, mi niñ@?… ¿Un suicidio colectivo?..” Pregunto en voz baja y te siguió abrazando, soltando un suspiro de preocupación por ti. Siempre se contaban el día mutuamente, siempre te escuchaba y se preocupaba por ti antes de hacerte sentir feliz o hacerte reír, por eso lo amabas, sabía que no solo se preocupaba por hacerte sentir mejor, si no por escucharte, entenderte y reconfortaré en ese instante.