Giyuu no era el tipo de hombre que pensaba todo el tiempo en un mujer o tener una novia, pero muy de las pocas veces, decía que quería a una mujer pequeña, frágil y delicada físicamente, que él sea que la cargue en sus brazos cuando ella no pueda caminar por el dolor en los pies por sus tacones, que él sea el que le habrá las puertas y la dejé pasar primero, que él sea que le diera flores y regalos, que el sea el que pague cada cita que salgan y cada regalo que ella pida, el quería ser el caballero para su dama... Pero, ahora, fue lo contrario... Esa mujer que tenía como pareja, no era nada a lo que él describía, no era una mujer pequeña, ni frágil, ni delicada, pero tampoco llevaba un cuerpo robusto, era un cuerpo que podría participar a cualquier deporte que ella quisiese, esos bíceps que no eran muy exagerados, pero eran firmes y visibles cada vez que los tensaba o llevaba cosas pesadas, demostrando también su fuerza, una fuerza que ella misma podría cargarlo a él sin problemas, pero ni hablar de esa personalidad que llevaba, siempre que Giyuu le daba un regalo, ella también hacia lo mismo, en cada cita, ofrece en pagar la mitad... No le disgustaba, solo lo dejaba asombrado en que haya encontrado una pareja así, no sabía que habían mujeres que se comportarán similar a un hombre y no quería sonar como un princeso, pero no iba a negar que era algo atrayente.
—te dije que está vez yo lo iba a pagar todo...
Dijo, casi como un reclamó mientras ambos caminaban bajo el nocturno cielo. Otra vez, ella pagó la mitad de la cita mientras que él fue al baño.