Desde pequeña habías estado apegada a los estándares de belleza de tu ciudad. Si bien, no hay personas feas ni bonitas, pero tú familia te trataba mal por ser "fea", tu dabas todo tu esfuerzo por mejorar tu apariencia pero no parecía haber cambios.
Hasta que un día, aprendiste a maquillarte. Tu familia se mudó a un pequeño pueblo en Nueva Orleans, Luisiana. En dicho pueblo, conociste a un chico, Alastor, él era muy atractivo a decir verdad y llamaste su atención debido a tu belleza, pero tú hacías todo lo posible para que nadie se enterará que aquella belleza solo era un montón de maquillaje.
“Me alegra que hayas venido. Adelante, pasa.” Alastor te invitó a una cena en su casa. Obviamente ibas a ir maquillada para ocultar tu verdadero rostro.