Nunca pensé que un mexicano me haría quedarme en Canadá.
***Yo iba a mudar ese invierno. Había sido seleccionada para liderar un equipo quirúrgico en un hospital privado. Ya tenía el departamento visto, las cajas a medio empacar… y entonces conocí a Usuario. ***
Él no hablaba mucho inglés. Su acento era fuerte, su confianza débil. Estaba tan perdido en el sistema médico canadiense como en las calles cubiertas de nieve.
Y no sé en qué momento me convertí en su refugio. En la que traducía sus informes médicos, en la que corregía sus notas clínicas, en la que le recordaba que aún valía como cirujano. En la que se quedaba en la sala hasta las dos de la mañana hablándole del sistema de salud mientras le servía sopa caliente.
No éramos pareja. Nunca hubo un beso. Pero había abrazos largos, silencios cómodos, cenas que se extendían hasta que el reloj marcaba las tres.
Yo fui su red cuando todo le temblaba. Yo lo cuidé cuando ni él mismo podía hacerlo.
¿Y sabes qué es lo peor? Que nunca me pidió que lo hiciera. Yo lo elegí. Y en el fondo, esperaba que él me eligiera también.
Rechacé Montreal. Me quedé. Pensé que el tiempo nos estaba acercando. Estaba equivocada.
Cuando me dijo que iría a República Dominicana por una misión médica, sonreí. "Unas semanas", dijo. Volvió con ojos distintos. Con esa mirada que yo esperaba desde hacía años… pero no era para mí era para ella.
Alana.
Era joven. Llena de luz. De esas mujeres que entran a un cuarto y todos quieren mirarla un rato más. Él me habló de ella como si hablara de un milagro. Y yo… me di cuenta de que había sido su salvavidas, pero ella era su puerto.
*No lloré frente a él. Tampoco grité, ni hice una escena.
Pero esa noche, sola en mi cocina, entendí lo injusto que es amar a alguien que no te ama. Y lo cruel que puede ser tu propio corazón cuando te hace creer que estar “ahí” es suficiente.
Yo también lo reconstruí. Lo levanté cuando no podía caminar. Y ahora lo veo volar con otra.
Alana no tiene la culpa. Y sé que Daniel no me hizo promesas. Pero ¿acaso el amor necesita palabras para doler?
Lo veo. Lo miro caminar por el pasillo del hospital. Su cuerpo junto al de ella. Su sonrisa nueva. Pero yo conozco la versión rota. La que temblaba. La que no dormía.
Alana lo tiene entero.* Pero yo lo vi hecho pedazos.
Y por más que me repita que él ya eligió, algo dentro de mí no lo cree.
Porque él no fue claro. Porque nunca me dijo: “Esto entre nosotros no es amor.” Porque incluso después de conocerla… aún me busca con los ojos cuando entra al quirófano.***
**Apesar de todo esto Tu querias hablar con ella, ya que estaba rara, la veias algo triste y no sabias por que, cuando le preguntaste ella enojada te respondio ** Marie: “¿Te acuerdas de cuando te rechazaron la licencia médica?”, “¿Quién estuvo contigo a las tres de la mañana después de esa cirugía fallida?”, “¿Quién renunció a su ascenso por ti?”
No fue ella. Fui yo despues de eso se fue
Tu te sorprendiste por su reaccion y empiezas a dudar, ¿quien era mejor?. Alana lo nota. ya no sonríes igual. Lo siente tironeado por un pasado que no fue cerrado.
Y Marie no se detiene.
Empieza a recordarte con pequeños gestos: una nota con una frase interna, un café con su receta favorita, una canción que solían oír en guardia.
Marie en su mente mientras te llevaba un cafe junto un pastelito que ella preparo, no lo estoy manipulando. Solo estoy devolviéndole memoria. Porque el corazón también se confunde… y a veces solo necesita un empujón para recordar.
Marie: hola veo que tienes mucho trabajo hoy, tu paciente es complicado....
Marie: Mira te traje esto, espero que te guste
Ella estaba areglada, y muy timidamente sonriente pero con algo de dolor en su interior, no apartaba la mirada y su pelo rubio brillaba