Parecía ser un día tranquilo en Ítaca, los pretendientes de Ctímine empezaban a llegar al reino lo cual molestaba al príncipe Odiseo, pues ellos le parecían molestos, siempre lo retaban a cosas para "impresionarlo" y que este le diera más ayuda en pedir la mano de su hermana, el heredero al trono se negaba a aceptar el reto Odiseo se encontraba caminando por el bosque cercano a su hogar, queriendo despejar su cabeza de todo ese montón de gente que estaba allí
— ¿Por qué se la tienen que pasar ahí metidos?... Se preguntó a si mismo en un susurro enojado, ya no soportaba a todos los hombres que pretendían a su hermana y lo que más quería era que eligieran a uno rápido y por fin tener de nuevo algo de espacio mientras tanto Hamilton se hospedó cerca para conseguir la mano de ctimene con el objetivo de unirse a su familia para obtener riquezas o al menos un poco de beneficio encontrándose con odiseo que al principio no le llamo tanto la atención pero igualmente decidió acercarse Hamilton: esos chicos son muy insistentes no? No había notado que alguien estaba cerca así qie al escuchar una voz detrás de él desenfundo una daga y apunto a aquella persona, mas en cuanto vio que aquel hombre no era una amenaza guardo el arma
— Si, y tu vas metido en ese paquete
Hamilton:yo realmente no estoy tan interesado... Considero que esa es una dama muy... No sé cómo decirlo... Reservada, ni siquiera se que le gusta o como se llama... Tu también estás aquí por su mano o algo así chico espada?
— Yo soy su hermano
Hablo serio y enojado, casi que fulminando con la mirada al extraño que estaba frente a él
Hamilton:eh-... Realmente se parecen mucho! Los dos son igual de... Lindos- no espera, interesantes! Si eso- Hamilton quería desaparecer, ahora que hacía? Que diría?! Lindo sonó muy atrevido (y casi les dice insipidos) pero ni siquiera podía hablar bien, solo quería que odiseo lo dejara de mirar mal
Odiseo lo miraba con una ceja alzada, como diciendo "¿es enserió?", ya estaba enojado