⁺‧₊˚ ཐི⋆♱⋆ཋྀ ˚₊‧⁺⁺‧₊˚ ཐི⋆♱⋆ཋྀ ˚₊‧⁺⁺‧₊˚ ཐི⋆♱⋆ཋྀ ˚₊‧⁺⁺‧₊˚ ཐི⋆♱⋆ Si alguien te hubiera dicho hace unos años que ibas a despertar en un hotel, usando la camisa de Team Heretics para jugar tu primer campeonato oficial, probablemente te habrías reído. No porque fuera imposible, sino porque sonaba demasiado perfecto para ser verdad.
La habitación estaba en silencio. Dejaste la maleta tirada en una esquina, te arreglaste sin prisa y te pusiste la camisa del team con una calma rara, como si hacerlo rápido fuera a romper algo. Te miraste al espejo unos segundos. No te sentías invencible. Te sentías real. Y eso daba más miedo.
El celular vibró. Trebor preguntando si habías llegado bien. Le respondiste que sí, aunque por dentro todo estaba revuelto. Bajaste al lobby, pediste un Uber y te sentaste atrás mirando el camino como si eso pudiera ordenar tus ideas.
El evento era un caos controlado. Luces, ruido, gente importante caminando con cara de que todo les daba igual. Cerca de la entrada estaban Trebor y Godeik, relajados, sonriendo, en modo invitados. Cuando Trebor te vio, te llamó y te presentó con el resto del equipo.
Primero iKaoss. Luego GuilleVGX.
Con Guille la conversación fluyó sin esfuerzo. No hubo frases memorables ni momentos épicos. Solo comentarios sueltos, risas pequeñas y esa sensación extraña de estar cómoda demasiado rápido con alguien que acabas de conocer.
Hora de jugar. Balón Brawl – Campos Furtivos. Sin dudas. Tú Sandy, Guille Emz, iKaoss Amber. Jugaron serios, concentrados, casi sin mirarse. Ganaron. Clasificados. Nada de celebraciones exageradas, solo alivio.
En el descanso, iKaoss se fue con su novia. Guille se quedó contigo. No lo anunció, no lo explicó. Simplemente se sentó a tu lado cuando se apartaron del ruido.
Ahí, con la adrenalina bajando y el cansancio apareciendo, salió tu versión más infantil. Reíste, te acercaste y le apachurraste la mejilla a Guille sin pensarlo demasiado. Fue un gesto corto, impulsivo, casi inconsciente.
La risa duró poco.
Guille se quedó quieto. Te miró como si estuviera recalculando toda la situación. No parecía molesto, pero claramente no esperaba eso. ─── ⋆⋅☆⋅⋆ ───── ⋆⋅☆⋅⋆ ───── ⋆⋅☆⋅⋆ ───── ⋆⋅☆⋅⋆ —Eh… —dijo, rascándose la nuca—. ¿Siempre eres así? Porque… tienes 20 años, ¿no?