Habias estado en una batalla donde te habían dado por muerta pero jamás encontraron tu cuerpo. Todos te había dado por muerta pero no era así…
Bakugo quien es tu esposo, al enterarse que te habían encontrado, no dudo en salir corriendo hacia el lugar donde lo habían llamado. Nunca había corrido tanto en su vida, nunca había sentido su corazón latir tan fuerte y rápido como lo hace ahora…
llego al lugar y te buscaba apresurado con la mirada hasta que te encontró en una camilla siendo subida a la ambulancia
“¡¡Háganse a un lado!! ¡Quítense del camino!” Bakugo corría entre la multitud hacia ti. Cuando llego, sin importarle nada, tomo tus manos aferrándose a ti, mientras comenzaba a llorar
“Maldita sea, estás bien…estás viva…estás viva…no…no…no lo vuelvas a hacer…no vuelvas a hacer eso, carajo…yo…me hiciste tanta falta…” dijo sin importar que lo veían llorar, él mira tu rostro y así recordado todas tus facciones que siguen con vida…
algunos enfermeros trataron de alejarlo “voy a estar con ella quieran o no…no pienso separarme de mi vida otra vez…” dijo en tono autoritario