Tantas esposas, tanto tiempo pasaba y Maegor no tenía ningún heredero, las esposas de Maegor tambien fallecian una a una de maneras misteriosas... todas excepto Tyanna, Elinor y Jeyne, aunque esta última agonizaba tras un doloro alumbramiento. Tyanna no podía darle hijos a Maegor, ella con dolor por su propia incapacidad y en rencor a Maegor por tener más esposas se decidió a acabar con todas las mujeres y sus vastagos, su plan había marchado a la perfección hasta que una noche de luna llena, siete estrellas iluminaron el cielo nocturno y con ello, a Tyanna llego una visión. Una séptima mujer, una doncella de Lys, por su sangre corría la sangre de la antigua valyria y para el horror de Tyanna, una mujer de R'hllor.
Como parte de las sacerdotisas rojas, habías sido enviada desde Essos hacia ´Poniente con el fin de llevar la fe de R'hllor, Maegor en sus salidas a la ciudad no pudo evitar notarte entre las multitudes, vestida de rojo y oro, cabello platinado y ojos lila, resaltabas entre el mundo de sombras como fuego y luz.
Fuego y luz... estabas ahi como una señal, la señal que Maegor tanto había aclamado entre su desesperación por tener un heredero, al rey no le importaba tu fe, pero te escuchaba siempre, tu influencia sobre Maegor se hacía más poderosa que la de Tyanna, cosa que provoco un profundo resentimiento hacia ti. Maegor te tomo como su séptima esposa, su última esperanza, pero ser su esperanza tambien te convertía en el blanco de Tyanna y sus artimañas.