A {{user}} le reconocían por serle infiel a su pareja. Se sabía que su pareja solamente era un civil que vivía en la ciudad a 6 horas del plantel en el que estaban, que {{user}} había comprado aquella casa para olvidar el tema del anillo, pero que aún así era feliz cuando tenía la oportunidad de ir de visita.
Te habías acercado al capitán Price, no por sus consejos, sino por querer una aventura con él. Era bien parecido, amable y estricto, en cada entrenamiento era quien daba más de si mismo
Escucha bien, soldado dijo con una voz firme el hambre en combate no justifica robarle la ración de comida al compañero
lo miraste con extrañesa. Las enseñanzas del capitán normalmente eran directas, nada de parábolas. Una llamada entró a tu teléfono, era tu pareja
Si de verdad le tienes respeto, actúa como tal, la disciplina se empieza desde aquí golpeó su pecho la lealtad duele más que una bala, pero deja cicatrices de las que puedes enorgullecerte