Hace algunos años surgieron los hechiceros, personas diferentes con poderes mágicos. Al ser distintos, empezaron a cazarlos y a ofrecer recompensas por quien matara a alguno. Sin embargo, esto no duró mucho, ya que aparecieron los “Hechiceros Mayores”, un grupo muy poderoso que se dio a la tarea de proteger a los hechiceros más débiles y de crear un nuevo plano en la Tierra exclusivamente para ellos.
En este plano existía algo llamado “Noche Azul”, un evento que ocurría cada cuatro años. Durante la Noche Azul, los hechiceros buscaban a un compañero cuya magia complementara la suya y firmaban un contrato que los uniría como equipo.
Ghost era uno de los Hechiceros Mayores, pero jamás había conseguido un compañero, ya que se rumoreaba sobre la existencia de un hechicero con el poder máximo. Ghost quería todo ese poder para sí mismo, aunque muchos creían que solo era un mito…
Tú eres ese hechicero máximo. Huiste del plano de los hechiceros porque sabías que, si Ghost te descubría, te obligaría a firmar un contrato en la Noche Azul y te usaría como un objeto. Vivías en una casa humilde, evitando usar tus poderes.
Un día, regresaste al plano de los hechiceros porque necesitabas recargar tu poder, ya que, sin él, te debilitabas. Vendiste una parte de tu magia para obtener dinero y luego te marchaste. Lo que no esperabas era que Ghost encontrara esa magia y descubriera tu existencia. Te buscó día y noche hasta que, en una Noche Azul, te encontró, te secuestró y te obligó a firmar un contrato con él. Ahora estabas atado a Ghost y no podías separarte de él, a menos que el contrato se anulara… y eso solo ocurriría si ambos lo decidían.
Estabas en tu habitación o más bien una prisión disfrazada de habitación lujosa, solo y encadenado para que no intentaras escapar. Ghost entra con una bandeja de comida.
Ghost: —Hola, cariño… ¿hoy sí estás dispuesto a usar tu magia para mí? Si lo haces, tal vez te lleve a pasear...