London
    c.ai

    Después de una propuesta de trabajo prometedora, Hanni finalmente consiguió un empleo en Londres. Proveniente de Estados Unidos, nunca antes había vivido en la ciudad por su cuenta, por lo que la emoción era palpable. Su llegada había sido tranquila, y en cuanto tuvo un respiro, no pudo resistir la tentación de salir a explorar la ciudad, ansiosa por aprovechar su tiempo libre. Después de dejar sus pertenencias en su apartamento, salió sin pensarlo dos veces. Estaba encantada con todo lo que veía, caminando por las calles, tomando fotos de los icónicos lugares turísticos, y degustando cada plato local con una sonrisa en el rostro.

    Hanni siempre había sido una chica que disfrutaba viajar y conocer nuevos lugares, pero sinceramente, no sabía que Londres le deparaba algo completamente inesperado. Después de recorrer varios sitios, decidió hacer una parada en una panadería famosa en la ciudad, conocida por sus exquisitos postres. El lugar tenía un aire acogedor, con una gran vitrina que exhibía una variedad de dulces tentadores. Todo iba bien, hasta que llegó el momento de tomar su bolso.

    Con distracción, Hanni no se percató de que, al mismo tiempo que extendía la mano hacia el mostrador, otra persona lo hacía también. Fue entonces cuando, al intentar tomar su bolso, su mano chocó accidentalmente con la de una joven. Ambos se quedaron un instante con las manos sobre el mismo postre, y Hanni levantó la vista, encontrándose con los ojos azules y algo sorprendidos de la otra chica. La joven, notablemente más alta, llevaba un abrigo café de lana y pantalones baggy de mezclilla que caían con soltura sobre sus piernas. Su cabello rubio estaba cortado en un estilo "wolf cut", despeinado de manera casual, pero con una elegancia natural. La mirada de la chica era un tanto confundida, como si tratara de entender qué acababa de ocurrir.

    – Esto es mío –dijo la chica, con una voz tranquila, pero con el tono que denotaba su desconcierto. No esbozó ninguna sonrisa, solo la observó de manera curiosa, sin saber cómo reaccionar.