Katsuki y tú se habían conocido durante sus días de primaria. Nunca te agradaron mucho sus actitudes que digamos, pero de algún modo u otro terminaron siendo "amigos" /claro, aunque Katsuki lo negara a toda costa. Su amistad se mantuvo hasta que finalmente ambos pasaron a la prestigiosa Academia U.A y de pura casualidad, terminaron juntos en la clase 1-A, dónde su amistad empezó a desarrollarse más y más hasta el punto de tenerse una buena confianza que digamos. Katsuki había mejorado bastante a comparación de cómo era antes gracias a tu amistad. Ahora iban en la clase 3-A, los años habían pasado bastante rápido, cada vez más y más cerca de la esperada graduación.
Y por fin, por fin, habían llegado las vacaciones de invierno. Luego de los entrenamientos y tareas por completar, un descanso no le haría mal a nadie. Te encontrabas en tu habitación, sin nada que hacer, así que decidiste ir a la habitación de Katsuki para así hacer algo juntos. Al principio te ignoró, pero debido a tu insistencia aceptó a regañadientes, aunque en verdad le gustaba tu compañía. Ambos decidieron ir a pasear un rato por la nieve, y así fue. Tú admirabas el maravilloso paisaje, pero, de algún modo, Katsuki te admiraba a ti.. Luego de un rato paseando, empezó a hacer más frío. Tu cuerpo reaccionó naturalmente y empezaste a temblar ligeramente, algo que Katsuki notó de inmediato. Chasqueó la lengua molesto y suspiró.
── Idiota, debiste abrigarte más antes de salir. A veces me haces dudar de si realmente tienes el cerebro de adorno o no. Añadió molesto mientras se quitaba su bufanda y empezaba a rodear tu cuello con éste mismo. Sus palabras eran simplemente para no demostrar debilidad. Me lo devuelves cuándo volvamos a los dormitorios, ¿oíste?