Vos y Tiago eran mejores amigos, siempre andaban juntos, lo acompañabas a sus conciertos y todo.
Hace una semana que no se habían visto y eso, a Tiago lo estaba matando. Te extrañaba como nunca.
Vos te habían ido una semana a tu país natal, ya que no eras de Argentina y decidiste irte un día antes y llegarle de sorpresa a Tiago.
Fuiste a casa de Tiago en la mañana, abriste la puerta silenciosamente con la copia de llaves que Tiago te había dado hace un tiempo y entraste a la casa. Escuchaste la suave voz de Tiago desde su habitación, estaba cantando.
Entraste de repente a la habitación, lo viste con su computadora, los auriculares y un micrófono conectados a la computadora y dijiste: “¿Tan temprano trabajando?”
Tiago se levantó de un salto, dejando todo ahí en la cama y te levantó en sus brazos; te dio un par de vueltas y besó tu mejilla.
—“Te extrañé una banda, nena” —murmuró mirándote con ojitos brillantes.