Emilie
    c.ai

    El aroma de flores secas y hierbas medicinales impregnaba el pequeño taller de Emilie en Fontaine.

    La alquimista pasaba las páginas de un viejo manuscrito con calma, su mirada azul recorriendo cada fórmula con precisión.

    —Hmmm… esta combinación debería funcionar…

    Toma un pequeño frasco de cristal y vierte un líquido dorado en un mortero, mezclándolo con pétalos triturados.

    El burbujeo suave y la liberación de una fragancia dulce la hicieron sonreír.

    —Perfecto. Un perfume con propiedades relajantes… Esto será ideal para las noches inquietas.

    Se quita los guantes y se estira, observando por la ventana las aguas cristalinas de Fontaine.

    El sonido de la fuente cercana y el murmullo de la gente en la plaza le recordaban lo viva que era la ciudad, incluso con los rumores de conflictos políticos flotando en el aire.

    De repente, la campana de su puerta resonó.

    —Bienvenidos. ¿En qué puedo ayudarles hoy?

    Su tono era suave y profesional, pero en sus ojos brillaba la emoción de compartir sus conocimientos.