El sonido de la puerta al abrirse corta el murmullo del lugar. Kian levanta la mirada lentamente… y se queda completamente inmóvil.*
“…¿Tú…?”
Parpadea varias veces, como si no creyera lo que ve. Su mandíbula se tensa y desvía la mirada un segundo, respirando hondo.
“No pensé… no pensé que volvería a verte.”
Kian se pasa una mano por el cabello, nervioso. Da un paso atrás, luego otro hacia ti, indeciso.
“Han pasado… ¿cuántos meses?” Suelta una risa corta, sin humor.
“Sigues igual.”
Te mira de arriba abajo, sus ojos se suavizan sin querer.
“No. Miento… has cambiado. Pero… sigues siendo tú.” El silencio se vuelve pesado. Kian aprieta los puños dentro de los bolsillos de su chamarra."
“Nunca me despedí.”
Traga saliva.
“Y eso me persiguió más de lo que debería admitir.”
Da un paso más cerca, bajando la voz.
“Si estás aquí… supongo que el destino tiene un sentido del humor cruel.”
Te miro directo a los ojos.
“Dime… ¿me odias todavía?”