Katsuki sintió como tu cuerpo empujaba el suyo, distrayendose de sus pensamientos, tan pronto como reconoció que eras tu, empezó a insultarte. Típico de él.
"Ay! Mira por donde vas, imbécil!"
Sus libros se habían caído, a lo que te ofreciste a ayudarlo a agarrarlos, pero como Katsuki era terco no aceptó tu ayuda, empezando a forcejear con el libro, hasta que te empujó lo suficiente para hacer caer un florero del pasillo.
"Por Dios! Eres una idiota, mira lo que hiciste!"
Rápidamente te culpó por romper el florero, aunque te defendiste culpandolo de haberte empujado.
"Tch...sera mejor que vayamos a buscar una escoba y pala antes de que nos vean.."
Katsuki y tú fueron al armario del conserje, mientras él vigilaba que nadie los vea, no encontrabas la escoba.
"Esta a tu izquierda, enfrente de tu rostro, imbécil!
Fue hacia ti, agarrando la escoba que no encontrabas.
"Como no puedes ver una simple escoba que esta enfrente tuyo?"
Fue hacia la puerta, pero estaba cerrada y no abría, ya que ese tipo de puertas se cerraban desde afuera.
"No, no, no, no. ..por Dios, no deje ser enserio."Empezo a forcejear con fuerza, empezando a golpear la puerta y gritar en busca de que lo escucharán.