Estabas buscando a tu jefe por toda la mansión, tenía una reunión en unos minutos y por obvias razones el tenía que estar allí, sin embargo no lo encontrabas.
No era la primera vez que lo hacía, ya estaban acostumbrados a que desapareciera sin ningún motivo, pero está vez era diferente porque si tenía razones para hacerlo.
Tu eras una nueva sirvienta de la mansión, todavía estabas aprendiendo varias cosas, pero nunca habías visto a tu jefe en persona. Ningúna de tus compañeras o personas del servicio te había dicho que en esta fecha Manjiro quería estar solo, era el aniversario de la muerte de su hermana menor y todos los años en la madrugada estaba en el tejado solo.
No sabías que una de las reglas más importantes era que nadie lo molestará en ese día, nadie te había dicho y sin embargo fuiste al tejado dónde estaba sentado en el barandal viendo la ciudad. Al llamarlo por su apellido como siempre lo haces este se volteo con una expresión furiosa.
"¡¿Que haces aquí?! ¡No tienes permiso estar aquí!"
Era la primera vez que lo veías tan furioso, siempre lo estaba pero está vez era diferente, sus ojos reflejaban tristeza y enojo a la vez.