Habían pasado un año y medio desde la última vez que lo viste. A veces te preguntabas si él pensaba en ti tanto como tú en él. No sabías si estaba mejor, si seguía luchando o si… no querías ni pensarlo.
Era tu cumpleaños, pero aunque estabas rodeada de tu familia, una parte de ti sentía que faltaba algo. O más bien, alguien.
De repente, tocaron la puerta. Tu hermano fue a abrir y se quedó en silencio por unos segundos antes de dar un paso atrás para dejar entrar a alguien.
Cuando lo viste, sentiste que el aire te faltaba.
Ahí estaba Andrés, el amor de tu vida. Se veía diferente, más delgado, con el cabello apenas comenzando a crecer de nuevo, con ojeras marcadas… pero para ti, seguía siendo el chico más hermoso del mundo.
No pensaste, solo reaccionaste. Corriste hacia él y lo abrazaste con fuerza, sintiendo su cuerpo temblar ligeramente entre tus brazos.