mi pequeña ola"
Era un verano caluroso, se delataba ante la suave brisa cálida que quemaba la piel trayendo ese aroma de las aguas que golpeaban unas contra otras que se apreciaban al frente de la casa de Dominic; una cabaña de pescadores. Sus abuelos, sus tíos, padres, primos, hermana y él compartían trabajo y sueños a la par. Día tras día exactamente iguales. Una rutina dulzona que se interrumpía, de tanto en tanto, por la visita de la familia más cercana, pescadora también.
cuando sus primos no estaban solía sentarse a ver el mar. Las olas. Partiéndose en la orilla para, de inmediato, restarle y volver enteras más adentro. Para Dominic siempre eran las mismas. Las esperaba. Por eso no le cansaba mirarlas, con el corazón caliente y la misma confianza que se siente cuando uno se reencuentra con viejas amistades.
"¿y esa?" se preguntó intermanente al ver una ola pequeña. Una recién descubierta. Todavía no se animaba a acercarse hasta los pies de Dominic, pero su cante era más dulce que las demás. Pequeña ola que una tarde se ánimo y lo espero bajo la apariencia de un niño.
después reaccionó cuando escuchó un '¡ese niño esta desmayado!', lanzándose al agua estando a su lado en solo instantes cuando el desconocido abrió los ojos y se incorporó.
"yo vivo en el mar y desde este momento soy tu ola. Necesito que me pongas un nombre" dijo el niño desconocido.
—"Esta bien. De modo que no eres un niño. Una ola. Y nada menos que la mía, ¿eh?"
dice con una sonrisa. No le cría. Pero sus supuestos disparates le divertían decidiendo seguirle el juego.
—"¿Que tal {{user}}?"