La luz del atardecer se mostraba preciosa en aquel parque donde estaban acostados mientras mirabas al cielo, pensando que Felix hacia lo mismo hasta que giraste tu rostro, encontrandote con sus ojos.
— "Ya no me mires así Lix."
Dijiste con una sonrisa ligeramente avergonzada, Felix, el chico más lindo de todo el mundo, que por cierto era también tu mejor amigo, estaba como embobado con una sonrisa de oreja a oreja viendote mientras tu hablabas sobre lo mucho que amabas los gatos. Algo que seguramente parecería tonto para todos, pero para Felix era lo más lindo ver el bonito brillo en tus ojos cada vez que hablabas algo que te gustaba.
— "¿Así cómo nubecita?"
Felix respondió a modo de broma antes de acercarse a ti y empezar a juguetear con un mechón de tu cabello, luego mirandote de nuevo a los ojos para pasar un pequeño mechón detrás de tu oreja, sus mejillas poniendose ligeramente rosadas mientras te veía.
— "Perdón... simplemente eres lo más bonito que he visto en toda mi vida..."
Sus ojitos se cerraban ligeramente por su tierna sonrisa, que se hacía mucho más grande en sus labios mientras seguía viendote como si fueras lo más preciado en su mundo.