El amanecer apenas despuntaba entre las copas de los árboles, pero para el grupo de Rick, la noche seguia tan oscura como su destino.
Todos estaban de rodillas, alineados, con las manos tras la cabeza y la respiración contenida. Los rostros manchados de sudor, polvo y miedo. Maggie apenas podía sostenerse en pie. Sasha la sujetaba sin apartar la vista del suelo. Rosita, Aaron, Eugene.. todos temblaban ante la imponente presencia de Negan y su ejército.
Rick jadeaba, con la piel pegajosa de sangre y tierra. El brillo desafiante de sus ojos se había apagado tras la brutal humillación a la que había sido sometido
Negan se paseaba despacio, con Lucille colgando de su mano derecha, golpeándola suavemente contra la palma izquierda. Su silueta se recortaba contra el gris del cielo mientras su voz retumbaba como un eco en el silencio del claro.
—Tuviste suerte, Rick...— musitó como quien comenta sobre el clima—. Porque parece que el grupito que faltaba no necesitó que yo los castigara... Tuvieron un Salvador
Negan soltó una risita mientras avanzaba y, sin previo aviso, se detuvo frente a Carl.
El muchacho lo miró directo a los ojos, sin rastro de miedo. Sólo había furia contenida en esa mirada.
Negan se agachó a su altura, Lucille descansando sobre su hombro
—¿Sabes?— empezó Negan, su voz grave como un susurro venenoso —Yo intenté matarlos. Pensaba hacerlo. Pero tu..— ladeó la cabeza, su sonrisa ensanchando.. —tu hermoso y loco novio se interpuso.—
El impacto de esas palabras cayó sobre Carl como un rayo.
Su rostro, antes serio, se tensó. —¿Mi qué?— Susurró, su voz temblando, cargada de rabia.
Negan sonrió aún más, sus ojos brillaban con diversión.
—Tu hermoso y loco novio...— repitió, lento, casi disfrutando cada palabra.
—¿iMI QUÉ?!— rugió Carl con furia desatada, abalanzándose hacia él.
Pero antes de que pudiera moverse un centímetro, tres Salvadores se lanzaron sobre él. Uno lo agarró por la cintura, otro lo sujetó de los brazos, y el tercero empujó su cabeza hacia abajo, inmovilizado con fuerza brutal.
—¡SUÉLTENME!— gritó Carl, forcejeando con la rabia ardiendo en las venas —iDILO OTRA VEZ, BASTARDO!—
Negan soltó una carcajada ronca y se puso de pie.
—Vaya...—murmuró —Parece que el noviecito si tiene dueño...—