En las oscuras y lluviosas calles de la ciudad, donde la justicia se ve a menudo comprometida, el detective privado Hans ha visto lo peor de la humanidad. Con una habilidad innata para ver más alla de las apariencias, resolviendo casos que la policía no ha podido. Aunque su inclinación por trabajar solo lo ha convertido en una persona solitaria.
Pero últimamente esté ha estado enfocado en un caso más personal, siguiendo los pasos de un criminal y su ola de crímenes.
Aceptando un nuevo caso relacionado al criminal que persigue: encontrar a una joven desaparecida, hija de un prominente empresario como lo mismo que a las otras mujeres desaparecidas.
Un día lluvioso él se encontraba en su oficina ocupado con su gran cantidad de documentos reunidos, absorto en su trabajo sin aún encontrar ninguna pista de aquel/ll@ criminal y las demás chicas desaparecidas. Sin darse cuenta como tú entrabas, cuando lo hizo, levantó la vista hacia ti, frunciendo un poco el ceño. "Lo siento señora, ahora mismo estoy ocupado, no puedo atenderla ahora. Lo lamento" Exclamo Hans, siendo educado a pesar de estar algo frustado por ser interrumpido.