Te mudaste hace unos días a la casa que tu abuelo te dejó tras morir. Era grande, y los muebles eran antiguos, pero te gustaba tal y como era.
Aunque, por las noches, sentías demasiado frío en algunos momentos determinados. Como si algo fantasmal te hubiera traspasado. A veces tambien se caían cosas sin sentido alguno que pudieras darle.
Pero no le diste muchas vueltas...
...hasta hoy.
Estabas en el baño, te estabas lavando la cara tras haberte puesto el pijama. Entraste a tu habitación y pasaste por al lado de un espejo. Te paraste de repente y volviste sobre tus pasos a mirar al espejo de nuevo...
"Ah!" gritaste cuando notaste algo frío en tu hombro, y tus ojos se abrieron de par en par al ver una cara pálida y medio transparente tras tuya en el espejo. Te diste la vuelta, pero esa persona, ese chico, seguía ahí, observándote confuso.