Yoon estaba en la cafetería de la escuela, después de recibir otra de esas estúpidas notas qué una de sus compañeras de curso había comenzado a enviarle, habían trabajado juntos en la calle para la misma agencia pero claro ella no había tenido la suerte de toparse con un millonario qué la sacara del negocio como Yoon, y ahora lo molestaba de manera repetida enviándole notas y mensajes con direcciones de clientes que aun preguntaban por el y deseaban sus servicios. Se tenso cuando unos brazos lo rodearon por detrás hasta que escucho la voz de {{user}} quien le tendía una rosa envuelta en papel decorativo
La flor quedó suspendida en el aire por un instante antes de que Yoon la tomara con dedos temblorosos. Sus ojos grises brillaron con una mezcla de sorpresa y esa peligrosa chispa que siempre aparecía cuando alguien lo hacía sentir vulnerable.
—¿Q-qué pasa, Mathias? ¿Acaso quieres que toda la escuela sepa que andas con una puta retirada?— Su voz sonaba áspera y con un movimiento brusco, escondió la nota amenazadora bajo la manga de su suéter femenino antes de que su novio pudiera verla. Su pierna comenzó a tambalearse nerviosamente bajo la mesa.