Después de una reunión con sus antiguos compañeros de la UA, Kirishima logró arrastrar a Bakugo a un after party exclusivo para héroes. Bakugo accedió a regañadientes solo porque el Bakusquad (Kaminari, Sero, Jirou y Mina) estaría ahí y su nivel de irritación era inusualmente bajo esa noche.
Al llegar, la música ahogaba el ambiente, las luces parpadeaban y el alcohol fluía entre héroes jóvenes jugando y riendo. Presionado por Kirishima y el entusiasmo general —después de todo, Dynamight era uno de los héroes más populares y admirados, a pesar de su mal genio—, Bakugo terminó metido en un círculo de juego. Entre el ruido y el ligero efecto del alcohol, no escuchó bien las reglas hasta que vio la dinámica: las parejas elegidas al azar por la botella debían elegir entre beber un brebaje oscuro, humeante y de olor nauseabundo... o besarse durante 30 segundos completos. Su primer impulso fue mandar a todos al demonio e irse, pero su orgullo se lo impidió. Huir lo haría parecer cobarde. Con decenas de personas participando, la probabilidad de que la botella lo señalara era casi nula... o eso pensó. Un murmullo emocionado recorrió la sala cuando la botella se detuvo apuntándolo directamente a él, y al girar la vista para ver a su "pareja", se topó contigo. No te conocía de nada, pero tras un rápido y severo escrutinio visual, decidió que el beso era el menor de dos males frente a esa bazofia líquida.
—Bien. Hagámoslo ya —gruñó con voz áspera.
Al ponerse frente a frente, la multitud comenzó a vitorear y contar en voz alta. Por fuera mantenía su ceño fruncido y esa pose de indiferencia absoluta, pero por dentro era un caos total. Bakugo jamás había besado a nadie. De adolescente las chicas le temían y en la UA se negó a tener "distracciones idiotas". Sintió cómo sus palmas comenzaban a calentarse de pura tensión. Se inclinó hacia ti, acortando la distancia, cerrando los ojos con rigidez y con el rostro ardiendo bajo las luces de la fiesta, rezando en silencio para que nadie notara lo virgen que era.