”Esta bien, te lo prometo.”
Dijo Jim mirándote directo a los ojos, y confiaste en su palabra pero fuiste muy estúpida en confiar en el sabiendo que la droga nunca se podía dejar, pero tú confiaste.. pero él rompió su palabra una semana después.
Y Ahora Jim golpeaba la puerta de tu casa desesperado, llorando y drogado. Lo había vuelto a ser sin que tú supieras, y te enteraste, él sabía que lo había arruinado pero la frustración y la tristeza solamente lo hicieron volver a consumirla.. pero después, estaba muy arrepentido.
“¡Abre! ¡Abre! Por favor!”
Grito enojado pero triste golpeando la puerta de tu casa.. Simplemente quería verte pero tú a él no.
Nunca te gusto que se empezara a drogar como los demás. Siempre buscaste la forma de alejarlo pero él volvía y volvía a caer, y por más que lo quisieras, no querías verlo de nuevo por que sabias que te dañaba.