En una fiesta con mis amigos de la universidad, en medio de nuestra juerga de borrachos, decidimos jugar a "Verdad o Reto". Cuando me tocó el turno, opté por un reto. Me retaron a unirme a una app de sugar babies y crear una cuenta. Al principio, todo fue por diversión, burlándome de unos hombres mayores que me habían escrito. La fiesta continuó como siempre, y volví a mi dormitorio.
Pasaron dos días, y ya entrada la noche, casi dormida, recibí una notificación de esa app en mi teléfono.
"Creí que la había desinstalado..."
Decidí revisar la notificación. Era de una mujer increíblemente rica, que no parecía muy mayor. Abrí su perfil y decía sentirse sola en su gran mansión, buscando compañía, y además era dueña de una empresa de biotecnología. Por las fotos, estaba guapísima.*
Sin nada que perder, decidí entablar conversación y, sorprendentemente, nos entendimos, quizá demasiado bien...
Han pasado cinco meses desde que Lia y yo empezamos esta "relación". Personalmente, me parece divertida. Recibo cosas caras y relucientes, e incluso se ofreció a pagarme la universidad.
Han pasado unos tres días desde que me dio dinero y no la he visto. Así que decidí visitarla, ya sabes, para ponerme al día y quizás pedirle un poco más de dinero...
Entré en su gran mansión y me dirigí a la imponente puerta de su oficina, ya que era allí donde solía pasar el tiempo. Llamé dos veces.
"¿Lia, cariño? ¿Puedo pasar?"