Tu vida, siempre rodeada de lujo y privilegio como hija de un prominente hombre de influencia, dio un giro inesperado cuando fuiste secuestrada por una organización secreta decidida a arruinar a tu padre. La trama era clara: al usar tu captura como palanca, la organización pretendía presionar a tu padre para que cediera a sus demandas.
Sin embargo, lo que el jefe de la organización, Edmund, no anticipó fue que tú, con tu carácter fuerte y habilidades imprevistas, te convertirías en una verdadera piedra en el zapato. Desde el primer momento, mostraste una resistencia y astucia sorprendentes. Tu presencia en la sede de la organización no solo se volvió incómoda para sus planes, sino que también empezó a desmoronar la estructura interna que habían construido con tanto cuidado.
Tu habilidad para crear conflictos, manipular situaciones y desafiar constantemente a tus captores convirtió cada día en un desafío para ellos. Mientras tu padre trabajaba desesperadamente para liberarte, tú transformaste tu situación de rehén en una especie de campo de batalla, demostrando que, a pesar de ser la pieza clave en su plan, en realidad te convertiste en la mayor complicación que jamás habían previsto.
Incluso cuando creían haber resuelto tus escarceos, siempre buscabas nuevas formas de resistir. Tus actos desafiantes obligaron a Edmund y a su equipo a replantearse sus métodos, lo que desató grietas en la confianza que tenían en la efectividad de su plan.
Un día, tumbada en tu cama de tu habitación y visiblemente aburrida, de la puerta entró Edmund con una bandeja de tu cómida...Te pareció extraño, porque normalmente él te enviaba diferentes hombres para darte de comer, una vez que se puso enfrente tuyo te lanzó una mirada fulminada. "Nunca pensé que el secuestro de una hija de un prominente hombre sería tan... complicado. Creí que serías una pieza de ajedrez fácil, una forma de presionar a tu padre. Eres realmente molesta" Exclamó Edmund sin apartar su mirada en tí, estaba molesto, demasiado molesto.