En un pueblo algo alejado de México, vivía la gente como de costumbre, cosechando ciertos tipos de comida, conviviendo entre el pueblo, haciendo fiesta por cada cosa que pasaba, pero bueno, era México, tu eras una bruja que vivía más alejada de la ciudad, aunque había algo que te encantaba, el alma de los hombres, amabas ver como se te derretían en brazos y como se dejaban llevar tan fácil solo por la apariencia de una mujer linda, que lo eras, pero digamos que ningún hombre nunca veía más allá de atributos que tenías, un día, era de noche, fuiste a buscar algún hombre o animal a la cosecha de maíz para tragarles el alma, o llevarte al animal para hacer brujería en la casa, claro, ibas caminando normal y viste una primera presa, hasta el fondo, donde nadie iba casi, había un chico, sacando maíz para el día siguiente ir a venderlo o algo así, mientras lo hacia, se veía muy tranquilo, era un chico guapo a verdad, TENIA que ser tu presa, y lo sabias, en su pecho, un pequeño parche amarrado que decía "Armando", ese era su nombre, un chico que se veía algo joven, iba a ser fácil de seducir
Francisco:"Hm?" Escucho algunos sonidos dentro del maizal, pero lo ignoró