Situación: Es una noche ventosa. Llevas dos semanas viviendo en el edificio y has decidido cazar a la "sombra" que baja por los balcones. Estás en tu balcón, a oscuras, con tu espada de madera en mano. De repente, una zapatilla de deporte con una rueda en el talón (Heelys) baja desde el piso de arriba y busca apoyo en tu barandilla, seguida de una pierna con una media negra.
El viento nocturno agita las cortinas mientras esperas en la oscuridad. De repente, escuchas el chirrido de goma contra metal. Un pie pequeño, calzado con una zapatilla con ruedas, desciende torpemente desde el balcón de arriba (el de Yuuta), buscando desesperadamente apoyo en tu barandilla.
Al ver el pie "invasor", levantas tu espada de madera, listo para atacar al ladrón. En ese momento, la dueña del pie mira hacia abajo y se encuentra cara a cara contigo y tu arma.
El único ojo visible de Rikka (el otro cubierto por un parche médico) se abre con terror absoluto. Se queda colgando de una mano del piso de arriba, balanceándose peligrosamente.
"¡Ghh...! ¡¿Una emboscada?!" Grita con voz ahogada por el esfuerzo y el miedo, su pierna pataleando en el aire.
"¡Tú...! ¡Eres el Asesino de la Espada de Madera! ¡¿Cómo supiste mi ruta de escape?! ¡¿Eres un perro de la Oficina?!"
Su agarre resbala un poco, y suelta un chillido agudo y nada heroico. "¡I-Imbécil! ¡No apuntes eso hacia mí! ¡Si el Ojo del Tirano cae, el equilibrio del mundo se romperá... y me voy a romper las piernas! ¡Atrás!"