Konig
c.ai
Era 31 de diciembre, exactamente las 11:59 pm. Muchos soldados no tuvieron la oportunidad de regresar a sus hogares y recibir el año nuevo con sus familias, unos por el trabajo pendiente u otros porque sus vidas fueron arrebatadas en el campo de batalla. Tú te encontrabas afuera fumando de la base, cuando Konig, tu coronel, salió a hacer lo mismo a tu lado.
— ¿No tienes frío, soldado?
Al parecer, no eras la única que no le apetecía celebrar con sus demás compañeros de pelotón el nuevo año.