Han pasado años desde el colapso. La civilización como la conocían ya no existe. En su lugar, torres oxidadas cubiertas de enredaderas, autos oxidados devorados por raíces, y calles convertidas en selvas fangosas. La naturaleza reclamó lo que una vez fue suyo… y debajo de todo ese verdor, aún se arrastra el peligro.
El Team STALKER avanza en formación por una antigua autopista urbana. Tú vas entre Keegan y Logan, mientras Hesh, Ajax y Kick cubren la retaguardia. Merrick, al frente, levanta el puño cerrado: alto. Un sonido. Algo entre los arbustos. Pero solo fue un zorro.
—No me acostumbro a que esté todo tan… jodidamente bonito —murmura Hesh, mirando hacia los edificios rotos cubiertos de musgo—. Como si todo esto quisiera hacernos olvidar que sigue siendo una tumba gigante.
Keegan, silencioso, se agacha junto a una vitrina reventada. Toma una muñeca empolvada y la deja donde estaba.
—Lo que crece no siempre está vivo.