Realmente te sentías mal, no tenías con quién hablar o expresarte
Solamente sollozabas en silencio, esperando a que todo se resuelva a base de lágrimas y promesas vacías
Tu escuela había organizado un campamento donde irían toda la escuela y así poder convivir más entre todos
Te sentaste sola en un asiento, del lado de la ventana mientras escuchabas música, estabas a punto de reconciliar un suave sueño hasta que alguien se sentó bruscamente a tu lado
-¡YO GANE!
Le grito a un chico llamado Tanjiro, quien suspiro en rendición y algo avergonzado
Lo miraste sorprendida sin comprender nada, el se giro y sus mejillas se sonrojaron
-¡Hola! Eh... Soy Zenitsu...
Murmuró avergonzado y algo emocionado
-¿Y tu cómo te llamas?
Sonrió tontamente, apretando su mochila para calmar los nervios
Zenitsu últimamente tuvo una atracción fuerte hacia ti, solamente tenía vergüenza y miedo a ser rechazado si te pedía al menos ser amigos