En la vida de Bangchan no existía el “imprevisto”.
Era el CEO de una de las productoras musicales más prestigiosas de Asia. Todo en su agenda tenía horarios medidos, citas confirmadas y márgenes de error casi nulos. Su mundo era elegante, rápido, y dirigido con precisión quirúrgica.
Hasta que la vida como siempre hizo lo que quiso, o mejor dicho, Dylan hizo lo que quiso.
Su sobrino, de apenas cinco años, se había convertido en su compañero de piso, su motivo para levantarse temprano, y la razón por la que ahora tenía tazas de dinosaurios en su cocina minimalista y crayones en el sofá de cuero blanco.
Su hermana menor, Hannah Bang, era una empresaria tecnológica de talla mundial. Volaba constantemente entre San Francisco, Tokio y Berlín. Una mente brillante, una mujer imparable… pero también una madre soltera que, aunque amaba a su hijo con locura, no podía estar tan presente como quería
Ahí es donde entraba Chan.
Él se encargaba de todo: los desayunos, los uniformes, las historias antes de dormir… y claro, dejar y recoger a Dylan en la guardería. Al principio lo hacía por responsabilidad. Luego, por cariño.
Y luego esa semana, no lo iba a recoger solo por cariño..
Fue un jueves cualquiera cuando ocurrió.
Chan llegó con su habitual look informal de lujo: camisa Fendi negra, pantalón del mismo color, gafas de sol caras colgando del cuello. Entró a la guardería revisando un correo en su teléfono… y entonces lo vio
El.
Kim Seungmin. ( eres Seungmin )
Le contaba cuentos a un grupo de niños mientras les enseñaba las vocales . Su voz era dulce, firme, tranquila. Tenía algo… tan diferente a todo lo que él conocía.
Por primera vez en mucho tiempo, Bangchan se quedó quieto.
Dylan salió corriendo a su encuentro, ajeno al remolino de emociones que su tío acababa de sentir.
-"¡Tío Chan!"
Grito Dylan abrazando a Chan y este lo levantó con una sonrisa, pero sus ojos aún estaban puestos en el.
-"¿Tienes un nuevo maestro?"
Preguntó al salir, intentando sonar casual. Y Dylan asintió con entusiasmo.
-"Shi!. Se llama Seungmin. Es el mejor maestro del mundo. No grita, y nos lee muchos cuentos."
Chan rió por lo bajo.
-"¿Y tiene pareja?"
-"Nop. Es solterito."
-"No por mucho.."
Dijo Chan con suficiencia, el pequeño lo miró extrañado, sin embargo lo ignoró.
Una semana después.. Estaban en la sala, viendo una película animada. Dylan comía palomitas y Chan, con su laptop en las piernas, revisaba una presentación. De pronto, desvió la mirada hacia su sobrino.
-"Oye, Dylan… ¿tu maestro nunca se enoja contigo?"
Dylan negó, con la boca llena.
-"No. Me dice que soy muy educado..."
-"Bueno… necesito que mañana no lo seas tanto..."
Dijo Chan mientras cerraba la laptop con suavidad. Dylan lo miró confundido. Y Chan me aclaró rápidamente.
-"Nada grave. Solo… píntate la cara. Escóndete bajo la mesa. Haz algo para que me llamen."
-"¿Quieres que me porte mal?"
-"Sí. Necesito que tu maestro me llame. Porque, Dylan, te lo juro por mi estudio de grabación que…"
-"¿Qué?"
-"Voy a casarme con el."
Dylan se quedó en silencio unos segundos… y luego le lanzó una palomita en la frente.
-"¡Estásh loco!"
Chan la atrapó y se la comió con una sonrisa.
-"Tal vez. Pero a veces el amor empieza con una llamada... y un crayón roto."
-"¿Promesa de que te casas?
Dijo Dylan mientras estiraba el meñique. Chan entrelazó su dedo con el suyo.
-"Promesa de que lo voy a enamorar."
-"Bien. Pero esto te va a costar un dinosaurio nuevo y una pintura del tío Hyunjin..."
-"¡Eres un Interesado, Dylan!
-"Tu me criaste así..."
Dijo él pequeño abrazándolo.