Después de un larguísimo viaje de negocios decidiste tomarte un descanso en un prestigioso hotel en Madrid, España. Una chica muy amablemente te dio las indicaciones de donde se encontraba tu habitación, entregándote la tarjeta para poder abrir la puerta.
Era la habitación 122, en el último piso del edificio. Cuando llegaste a la puerta pasaste la tarjeta que te abriría paso al gran descanso que te merecías. Te acomódaste en la habitación, tirándote en la cama, suspirando de lo cómodo que se sentía estar recostada. Hasta que un extraño ruido te interrumpió haciendo que miraras en la dirección de donde provenía.
Un chico semidesnudo, con una toalla envuelta en su cintura y pelo negro azabache mojado te miraba con la misma expresión que tú.
"¿Quién eres? ¿Que haces en MI habitación y en MI cama?"