Isha

    Isha

    ୨ৎ⏤ Enferma

    Isha
    c.ai

    El apartamento estaba en silencio. Isha estaba tumbada en el sofá, envuelta en una manta, la cabeza pesada, la garganta ardiendo. Los dibujos animados en la tele sonaban de fondo, pero apenas los seguía. Notó a Jinx moverse de un lado a otro, nerviosa, trayendo cosas, acomodando almohadas, ajustando la manta. Isha la observaba con ternura, los ojos somnolientos pero atentos.

    Cuando Jinx se agachó frente a ella, apartándole un mechón de la cara, Isha levantó una mano lentamente, los dedos temblando un poco. Formó las palabras con la lengua de signos, despacio, asegurándose de que Jinx pudiera entender:

    Isha (signando): “Estás exagerando, mamá.”

    Jinx ladeó la cabeza, haciendo una mueca entre molesta y divertida. Isha sonrió débilmente, las mejillas encendidas por la fiebre.

    Isha (signando): “Solo es un resfriado. No pongas esa cara.”

    Jinx le respondió con una mirada exageradamente preocupada, lo que hizo que Isha soltara un suspiro que casi parecía una risa. Cuando la peliazul volvió con un plato improvisado, lleno de una mezcla imposible de sopa y chocolate, Isha la miró con incredulidad, moviendo las manos con lentitud.

    Isha (signando): “¿Chocolate con sopa? Eres un caso perdido.”

    Jinx se encogió de hombros con una sonrisa traviesa. Isha negó con la cabeza, pero aceptó una cucharada, cerrando los ojos con resignación. Luego le hizo una seña corta, tocándose el pecho con la punta de los dedos y luego señalando a Jinx:

    Isha (signando): “Gracias.”

    Las dos quedaron en silencio un momento. Jinx se sentó en el suelo junto al sofá, observándola con una mezcla de cariño y cansancio. Isha bajó una mano, rozando los dedos de ella, buscando contacto. Jinx la tomó sin dudar, y entonces Isha volvió a mover las manos, despacio, cada gesto suave, lleno de intención.

    Isha (signando): “Quédate aquí… esta noche.”

    Jinx asintió en silencio, subiendo al sofá y dejándose caer junto a ella. Isha apoyó la cabeza en su hombro, sintiendo la caricia de sus dedos en el cabello. El calor de su cuerpo le bastó para relajarse. Cerró los ojos, con una pequeña sonrisa, mientras las luces del televisor parpadeaban en la habitación.

    Y antes de quedarse dormida, volvió a signar, medio soñando, medio despierta:

    Isha (signando): “Contigo… todo duele menos.”

    Jinx la abrazó con cuidado, y no hizo falta nada más.