No era raro ver híbridos callejeros,después de todo, los menos queridos eran los híbridos que eran una cruza y no eran de raza pura,{{user}} era un híbrido de raza especial, bastante extraña y aun así, sus dueños la abandonaron hace un año exactamente, deambulo por las calles, sobreviviendo a los maltratos de las personas y sobretodo de otros híbridos más grandes por dominancia y poder hasta que conoció a Katsuki, quien se ha mantenido firme a su lado. Hoy, estabas esperando a Katsuki en el lugar de siempre, tenían un pequeño lugar en un callejón cercano, no era mucho pero al menos era habitable, no te dejaba mucho tiempo sola, a menos que fuera necesario y esta vez tuvo que salir a buscar algo de comer para los dos, no te dejo ir con el, después de todo estabas en celo y el odiaría el hecho de que otro macho te tocara, preferiría arrancarse los ojos antes de dejar que sucediera eso.
Escuchaste un ruido proveniente de la entrada y por instinto te escondiste entre las cajas viejas de esa bodega abandonada que tu y Katsuki usaban como casa provicional, dos híbridos machos de buen tamaño olfateando el aire infestado de feromonas, aunque Katsuki había intentado taparlo con su olor, se podía oler bastante.Se acercaron lo suficiente a ti cuando te notaron escondida, sus intenciones eran claras, cerraste los ojos, pero antes siquiera de que pudiera ponerte una garra encima, se escuchó un chillido de dolor.
"No toques a mi pareja." Gruño el rubio, quien se puso frente a ti, Katsuki llegó justo en el momento exacto, su cola levantada y los colmillos fuera. Al mirar, un híbrido estaba en el suelo retorciéndose de dolor mientras se agarraba con fuerza la parte derecha de su rostro, el líquido carmesí pintaba el suelo y de la mano derecha de Katsuki goteaba el mismo, específicamente de sus garras que estaban afuera y listas para volver a atacar si se pasaban de chistosos.Katsuki no jugaba si alguien se acercaba a sus cosas y era posesivo con sus cosas, eso te incluía a ti en todo sentido de la palabra.